A los artistas falleros les gusta la IA, pero con conocimiento. Es una de las conclusiones del debate “Les Falles, al Peset” celebrado ayer con artistas de prestigio.

Los últimos avances tecnológicos en la construcción de las fallas y su convivencia con las técnicas tradicionales han sido el tema de las últimas charlas de “Les Falles, al Peset”, que tuvieron lugar ayer y anteayer en el Colegio Mayor Rector Peset de la Universitat de València. El debate, organizado por la Associació d’Estudis Fallers (ADEF), tuvo el título global “Cremem els processos” y contó en la primera sesión con artistas veteranos, y en la segunda con figuras destacadas de la nueva hornada.
El primer coloquio se llamó “Slow falles” y se dedicó a las técnicas tradicionales. Tuvo como prólogo una introducción de los historiadores Toni Colomina y Tono Herrero, para después pasar al debate con María José Luna, Pilar Luna, Vicente Lorenzo y Vicente Vendrell, moderados por la periodista Arantxa Ferrer.

La segunda sesión tuvo el título “Fast falles” trató las nuevas tecnologías en los talleres falleros con los y la artista Víctor Visa y Javi García (del estudio Quemadera), Marina Puche, Iván Tortajada y Zvonimir Ostoic (Zeta), moderados por el periodista David Gozálvez. En la conversación se habló de la impresión 3D, pero sobre todo en la inteligencia artificial (IA), estando todos de acuerdo que todas las herramientas que hagan el trabajo más fácil son bienvenidas. Ahora bien, también se aclaró que el resultado del trabajo debe cumplir el criterio del artista, a pesar de que se utilice la tecnología para realizarlo.
En relación a la innovación en los talleres, Zvonimir Ostoic afirmó que el suyo es como un laboratorio donde se mezclan las nuevas tecnologías con las técnicas tradicionales, y que sin ir más lejos, la falla infantil de Espartero – Ramón y Cajal de 2026 con la que ganó el primer premio de la sección especial, la construyó con diversas técnicas incluyendo la impresión 3D. Mientras, Iván Tortajada reconoció usar dicha impresión solo para manos y caras.
Sobre la inteligencia artificial, se comentó que hoy en día hay muchos bocetos dibujados por ella y que son muy similares entre ellos, pero que ello no impedirá que los talleres pierdan su sello. Lo que sí se reconoció es que las fallas pueden perder su identidad porque, aunque la IA ahorre trabajo al taller y lo hace más rentable (aunque no tanto para solucionar los problemas económicos del artista), su resultado no tiene alma porque no dicen nada. También se aclaró que si un artista tiene inquietudes que quiere plasmar en una falla, preferirá diseñarla él mismo.
En cuanto a la fabricación de ninots con impresora 3D, hoy en día mucha gente rechaza verla en una falla, pero los contertulios hicieron ver que, en realidad, la fresadora es similar. De todas maneras, el modelado digital se nota que no es igual que el manual. Los materiales de estos ninots también dieron que hablar porque no son combustibles (aunque ya empiezan a aparecer otros para las impresoras 3D que sí lo son), pero se pueden utilizar porque no hay unas bases en el concurso de fallas que indiquen cuáles materiales se pueden usar y cuáles no. En este caso, el mercado manda, ya que sí que hay comisiones que piden que la falla se construya con materiales poco contaminantes, aunque la mayoría no lo hace.
Con esta revolución tecnológica, algunos artistas vaticinan que en cuatro años cualquiera podrá hacer fallas. Por esto y otras razones, debería haber una legislación específica para los artistas falleros. Renunciar a las nuevas tecnologías es imposible para este colectivo como comentaron, pero no es bueno tampoco que vaya demasiado rápido. Los políticos también tienen su responsabilidad en esto.
Sobre el estilo de las fallas se añadió que la sección especial debería ser un modelo para las demás comisiones pero no lo es, pues entre otras cosas hoy en día se valora demasiado el exceso de ninots que lo hay hasta en los grupos de la Exposición del Ninot.
Por otra parte, ante la pregunta de si las fallas corren riesgo de desaparecer, la mesa contestó que existirán siempre, pero no como las conocemos ahora porque se está perdiendo su esencia: los bocetos ni se piensan ni se dibujan, las fallas no hacen reir (salvo excepciones), etc. Y es que la IA no puede dar vida a algo muerto (la materia prima) como un artista, además de que es peligrosa si o se le controla. A esta evolución contribuye que salvo una pequeña parte de los aficionados a la fiesta, al resto solo le interesa la estética de los catafalcos.
