Que no, que no quieren tasa turística en València

La Generalitat Valenciana sigue cabezona en que no quiere tasa turística, renunciando así a dinero que podría financiar parte del arreglo de los estropicios y suciedad producidos durante Fallas.

Dinero, diners, euros, Falla Corona 2021

Los excesos de las fiestas falleras, que poco tienen que ver con su esencia, reabrieron el debate de la implantación de una tasa turística que ayude a pagar reparaciones y limpieza. La idea vino de la oposición municipal de PSPV-PSOE y Compromís, que reclamaron a la alcaldesa de València, María José Catalá, que la instaurara ante lo que llamaron “las fallas del colapso”. En esta línea se situó el empresario Juan Roig, que estaba de acuerdo en que los turistas en Fallas deberían “pagar más”, aunque no habló explícitamente de tasas. Sin embargo, el portavoz del gobierno municipal, Juan Carlos Caballero, opinaba que habían sido “tranquilas”, ya que lógicamente cada partido las ve con diferentes ojos. Y para zanjar el tema, el portavoz de la Generalitat Valenciana, Miguel Barrachina, la descartó completamente porque precisamente lo que quieren a nivel fiscal es lo contrario, rebajas fiscales. De hecho, la entrada de los conservadores al esta institución supuso la derogación de la normativa que permitía su existencia, aprobada por el anterior gobierno de PSPV-PSOE y Compromís. La no existencia de este marco legal (que suprimió su propio partido) fue también la excusa que dio Caballero para decir que el Ayuntamiento de València no pudía implantar la tasa turística.

La tasa turística que se derogó en 2023 era de 0,5 a 1,5 euros por pernoctación (según tipo de alojamiento), con un máximo de siete días por persona, pudiéndose usar estos ingresos públicos a la sostenibilidad turística, mejora de servicios y apoyo del sector. Dado que según el Instituto Nacional de Estadística hubieron 662.047 pernoctaciones en 2025, teniendo en cuenta la media de la tasa que era un euro, se ha dejado de ingresar más o menos ese mismo número de euros en las arcas municipales. Este año la cifra hubiera sido menos, pues ha habido menos ocupación de alojamientos turísticos debido a que el 19 de marzo fue jueves: BigData Hosbec estimó un 70% de ocupación, frente al 75% que hubo en 2025.

Y es que uno de los gastos más importantes de la semana fallera es la limpieza. Los actos multitudinarios, el ocio al aire libre y la pirotecnia lanzada por particulares ensucian las calles de Ciutat Vella, Russafa y otros puntos de la ciudad, lo que obliga al Ayuntamiento de València a poner en marcha un plan especial de recogida de residuos que este año tuvo un presupuesto de 3,2 millones de euros, un 9% más que en 2025, el cual se desarrolló entre el 23 de febrero y el 23 de marzo de 2026. En él se incluyeron refuerzos como 212 contenedores de mil litros más, 509 contenedores para cenizas, 720 parejas de contenedores-papeleras para el centro de la ciudad y 425 cabinas de WC. El operativo de limpieza recogió 8.000 toneladas de residuos ya solo en las “prefallas” entre el 8 y el 15 de marzo, y en la cremà 2.150 toneladas de cenizas y otros restos de fallas.

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Público de una mascletà.

Los efectos de una tasa turística no son solo aumentar los ingresos públicos. Dado que suponen un aumento de precios de los alojamientos, en teoría ello implica una disminución de la demanda de estos, lo que contribuiría a reducir la masificación de público en las Fallas. De hecho, este es uno de sus principales objetivos en los lugares donde ya está implantada (Barcelona, Roma, París, Amsterdam, etc.). Esto supondría menos suciedad en las calles, aunque también menos clientes para la hostelería y otros negocios de la ciudad. De hecho el sector hotelero rechaza esta tasa, como declaró en la Cadena COPE, aludiendo que perjudica “tanto a empresarios como a ciudadanía”, reduce la competitividad del sector turístico local frente otros destinos que no aplican este tributo y que en la práctica no reduce los visitantes, porque solo se aplica al alojamiento reglado. Hosbec, la patronal hostelera, opina que no conoce ningún caso en que la tasa turística produce efectos positivos, y propone una actividad turística ordenada y desestacionalizada en su lugar.