La Meditadora, símbolo de la pandemia

La historia de esta falla es única entre todas las fallas plantadas frente al Ayuntamiento de València. Tan peculiar como la situación en la que se encuadró, la pandemia del covid-19, de la que se convirtió en un símbolo.

Boceto de la falla municipal grande de Valencia 2020
Boceto de la falla municipal de València de 2020.

El proyecto de la falla municipal de València del año 2020 tuvo un lema que fue premonitorio: Açò també passarà (“Esto también pasará”). Realizada por los artistas falleros José Ramón Espuig y Manolo Martín Huguet, con diseño del artista urbano Escif, consistía en una mujer meditando de gran tamaño, “majestuosa, elegante, profunda, apoderada, sólida y contundente” según sus creadores. Tendría un mecanismo que la haría rotar una vuelta completa cada 24 horas, y diversos ninots que estarían repartidos por la plaza que la complementarían, en los cuales no faltaría la sátira y el humor. Su presupuesto fue de 205.000 euros.

El movimiento rotatorio de la mujer (que pronto fue conocida como “La Meditadora”) está en línea con el lema de la falla, ya que simboliza que no hay nada para siempre, que todo se mueve. Por ello, tenemos que concienciarnos en esta ley de impermanencia del Universo: los pensamientos, las experiencias, lo material, lo bueno, lo malo, todo va y viene. Toda nuestra realidad es efímera, igual que las fallas, pero precisamente esta característica enriquece esta fiesta.

Visita al taller de la falla municipal de València 2020
Visita de la fallera mayor de València y de su corte de honor, al taller de la falla municipal de València de 2020.

Su plantà comenzó como otra cualquiera (con la salvedad de que un camión de los que transportaba sus piezas se llevó la catenaria del tranvía). El 3 de marzo de 2020 llegó la primera pieza, la torre metálica que va conectada al motor giratorio y sobre la que se situará la falla, y poco después la base de la misma. Todo fue normal en el montaje aunque por esas fechas ya había casos de covid-19 en España, pero aún no se le daba demasiado importancia en este país a esa enfermedad contagiosa. Sin embargo, la suspensión de los Carnavales de Venecia el 23 de febrero ya fue un aviso de lo que podía pasar con las Fallas ante el avance de la pandemia.

Y efectivamente, el 10 de marzo a las 22.19 horas, el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, anunció el “aplazamiento” de las fiestas Fallas y de la Magdalena. La noticia cayó como un mazazo en el mundo fallero que ya estaba preparando su fiesta, e incluso había varias fallas en pleno montaje como era el caso de la municipal de València. A ésta, que ya tenía la cabeza de La Meditadora en la plaza, se le puso una mascarilla como gesto de solidaridad con los enfermos, pero también como protesta por la crisis económica que ya sufrían los artistas falleros y que se agravó mucho más con la suspensión de las Fallas. Su imagen acompañada del lema con forma de etiqueta (#AcòTambéPassarà) sirvió para dar esperanzas recordando que la pandemia se terminará porque efectivamente, como todo en este mundo, es pasajera.

Falla del Ayuntamiento de València 2020, con la mascarilla
Falla del Ayuntamiento de València 2020, con la mascarilla.

Ante la ausencia de fiesta, el diseñador de la falla, Escif, pidió mantener La Meditadora en la plaza hasta que se puedan celebrar las fallas. Sin embargo, finalmente se retiró de la vía pública, desmontándose todo lo que se pudo para guardarlo, que fue la cabeza y los hombros solamente (los ninots dispersos no llegaron a colocarse). Todo lo demás se tuvo que quemar, lo que realizó sin anunciar el momento exacto de hacerlo, sin público y con un lanzallamas de los bomberos. Un final triste para una falla, como lo fue el de los centros de otras tres que no se pudieron desmontar (Na Jordana, Cuba-Literato Azorín y Regne de València-Duc de Calàbria).

Cremà de la falla municipal de València 2020 (foto JCF)
Cremà de la falla municipal de València 2020 (foto JCF).
Cremà de la falla municipal de València 2020 (foto JCF)
Cremà de la falla municipal de València 2020 (foto JCF).

Tras depositarse todo lo que se pudo salvar en almacenes de La Marina Real, surgió la duda de cuándo volverlo a poner en la calle y celebrar una cremà digna. Primeramente, el concejal de Cultura Festiva, Carlos Galiana, propuso que el momento sería cuando estuviera lista la vacuna, pensando que tardaría poco en tenerse. En vista de que su elaboración fue más lenta de lo esperado, se planteó dejarlo para Fin de Año, pero la Generalitat propuso quemarla en los actos del 9 de Octubre, Día de la Comunitat Valenciana, acto que se llegó a programar. Sin embargo, la situación sanitaria en aquel momento hizo que se suspendiera esa cremà. Tras este nuevo aplazamiento, Galiana realizó la propuesta de quemarla el día de la Crida (el último fin de semana de febrero) para recibir a las fiestas falleras de 2021, pero el repunte de casos después de la Navidad hizo que no se celebrara ningún acto, aplazando cualquier fiesta al segundo semestre del año.

Esa tercera ola del coronavirus obligó a que los escasos actos falleros que hubo en marzo, fueran en gran parte virtuales. Con ello se frustró un proyecto de plantar la falla municipal en marzo, como preludio de la celebración real de fiesta, y quemarla con limitación de aforo (sólo fallera mayores y presidentes) a las 22.19 horas del 10 de marzo, coincidiendo con el aniversario de la suspensión de las Fallas. En su lugar se plantó un pebetero, el cual se quemará junto a la Meditadora el 5 de septiembre.

Pebetero del aniversario de la suspensión de las Fallas (foto: JCF)
Pebetero del aniversario de la suspensión de las Fallas (foto: JCF).

La mejoría de la situación pandémica y la vacunación masiva permitió, finalmente, que en mayo se pudiera fijar la semana fallera de València del 1 al 5 de septiembre de 2021. También se decidió que las fallas municipales de 2020 se plantarían en este año y las de 2021 en 2022, con lo que lo que quedaba de la Meditadora finalmente saldría a la calle el 1 de septiembre y se quemaría el 5 de cada mes. Ante esta decisión, el meditadora de esta falla, el artista Escif, quiso dejar claro en un comunicado que lo que se plante no se debería llamar falla, ya que no es el proyecto que se planteó al estar solo la cabeza. El concejal de Cultura Festiva, Carlos Galiana, replicó argumentando que es una “falla excepcional” por las circunstancias, pero que no deja de serlo.

Previamente a su plantà, volvió al taller de donde salió para que la restauraran, ya que no se encontraba en buen estado para plantar. Al estar guardada en la Marina, cerca del mar, sufrió daños por el salitre y los excrementos de pájaros.

La Meditadora en la Ciudad del Artista Fallero (foto: Xavi Serra)
La Meditadora en la Ciudad del Artista Fallero (foto: Xavi Serra).

Y por fin, el 25 de agosto de 2021 llegaron las primeras piezas de la falla municipal a la plaza del Ayuntamiento. Dado que de hombros para abajo se tuvo que quemar, se construyó un pedestal de madera para elevarla. La figura se situó mirando al edificio consistorial.

Plantà de la falla municipal de València el 27/08/2021
Plantà de la falla municipal de València el 27/08/2021.

Aún falta el último capítulo de esta historia: la plantà y la cremà de la cabeza de la Meditadora. El 5 de septiembre de 2021 acabará la existencia de este símbolo de una época que nadie deseaba.


PARA SABER MÁS:

‘Açò també passarà’, falla municipal de 2020“, web Fallas.com (consulta: 12 de marzo de 2021).

DOMÍNGUEZ, MOISÉS (2001): “El ritual para quemar La Meditadora que no se pudo celebrar“, Levante-EMV, 20 de mayo de 2021.

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