Los falleros


¿Qué sería de las Fallas sin los falleros? Pues nada, porque esta fiesta la hacen ellos, salvo algunas ayudas de organismos oficiales: ellos organizan y ellos la pagan. Falleros y falleras es como se llaman estos festeros que contratan la construcción de las fallas (o las hacen ellos mismos en pocas excepciones), los actos pirotécnicos, la música y todo aquello que forma parte de la fiesta fallera. También participan en todos los actos: desfilan en los pasacalles por los barrios y en la Ofrenda de Flores, ayudan en la plantà de la falla (bueno, los que ayudan), colaboran en la cremà de la misma, organizan las presentaciones de sus falleras mayores y de sus proyecto de falla, etc.

Falleros esperando para salir en la Ofrenda 2013

Dada la complejidad actual de las Fallas, los falleros se agrupan en comisiones que son las que se encargan de organizar la fiesta en cada barrio. Dichas comisiones disponen de una junta directiva, con un presidente a la cabeza y diversos cargos que corresponden a áreas determinadas de la fiesta y de la administración: economía, cultura, archivo, festejos, infantiles, etc. Por otro lado, la mayoría de ellas cuentan con una fallera mayor, una fallera mayor infantil y un presidente infantil que, junto con el presidente mayor, forman el cuadro de honor que representa a los falleros. De ellos, este último es el único que tiene funciones ejecutivas, salvo que la fallera mayor tenga un cargo en la directiva.

La actividad de los falleros es continua. Al contrario de lo que piensan muchos, el trabajo de los falleros no se limita a la semana fallera: no paran en ningún momento del año. Por un lado, venden lotería con recargo mensualmente para conseguir fondos para la fiesta, además de pagar cuotas con la misma finalidad. También se reúnen habitualmente para tomar decisiones, comentar novedades, o realizar numerosas actividades culturales y de ocio como teatro, playbacks, declamación, fiestas de “Mig Any” (medio año del ejercicio fallero) o de San Juan, discotecas móviles, monólogos, debates, concursos de juegos de mesa o gastronómicos, exposiciones, actividades solidarias y mucho más. Por supuesto, no puede faltar el momento de la elección del artista o artistas falleros que realizarán la falla del ejercicio siguiente, o bien del boceto de la que les gustaría plantar.

Y todo esto, que revoluciona Valencia y otras poblaciones durante la semana fallera, y que pone en marcha una fiesta conocida en todo el mundo, lo realiza un porcentaje no demasiado alto de habitantes (el 10% en el caso de Valencia, por ejemplo, aunque es superior en ciudades como Torrent). El trabajo altruista de los falleros lleva la diversión, la cultura y el movimiento económico a los lugares donde se encuentran, que son muchos dentro y fuera de la Comunidad Valenciana.