Tipos y tipos de falleros


La fallera mayor

Ser fallera mayor supone vestirse de traje regional cada dos por tres (¡con lo que cuesta!), madrugones y trasnochadas para asistir a actos, comprarse un traje nuevo (y de los carillos),  aguantar aburridas reuniones, casi “aparcar” al novio durante la semana fallera… Entonces, ¿por qué tantas chicas quieren ser fallera mayor de su comisión? Porque es un cargo honorífico que, aunque no suponga mandar ni tener descuentos en la cuota de la falla, llena de elogios y atenciones a quien lo ocupa, puesto que es la cabeza visible de la comisión junto al presidente. Además, su foto sale en el periódico, en el llibret y en Internet, y como acompaña al presidente en todos los actos, si éste es guapo, se lleva con más ganas.

Las niñas también tienen su fallera mayor infantil, que al bracito del presidente infantil representa a todos los niños de la comisión.

Imagen: Fallera mayor intentando sin éxito rascarse debajo del moño. Muy bonito el peinado de fallera, pero a veces poco práctico…

 

El presidente

El presidente es quien más manda en la comisión fallera, o al menos debería serlo. Administra los recursos de la falla, nombra a la junta directiva y acude a reuniones en el Ayuntamiento o con otros presidentes. Al terminar las fiestas de cada año, los falleros de cada casal votan a aquel que entre ellos ven más capacitado para llevar las riendas de su falla (o al único que se presenta candidato). Se pueden distinguir varios tipos de presidentes de falla, según su actividad:

  • El presidente currante: aparte de dirigir los destinos de su comisión durante su mandato, también se mete de lleno en asuntos terrenales y ayuda a cargar sillas, preparar paellas, montar el escenario, plantar la falla y en definitiva, a todos aquellos menesteres que hay que hacer para que la fiesta del barrio salga adelante.
  • El presidente figurín: se trata de aquel que manda mucho pero no se levanta de la silla. No mueve un dedo ni para guardar una baraja, y cuando hay trabajo pesado siempre tiene reunión sobre un tema que jamás es conocido. Eso sí, siempre se intenta llevar los méritos de los éxitos de sus falleros (las meteduras de pata se las endosa a los directivos).

Los niños de las comisiones falleras tienen su presidente infantil, pero su trabajo es más fácil: sólo han de acompañar a la fallera mayor infantil y representar a los niños de su falla. Tiene menos quebraderos de cabeza que el mayor, desde luego.

Imagen: presidente de una falla diciendo cuántos euros va a dar a la delegación de infantiles para su próxima merienda.

 

Los directivos

Como el pobre presidente no puede solo con todo el trabajo que lleva dirigir una falla, nombra a unos cuantos falleros y falleras para que se encarguen de diversas áreas: festejos, cultura, archivo, secretaría, tesorería, infantiles, mujeres… No vale la pena que la junta directiva sea muy larga (como delegados se pueden inventar todos los que se quieran), porque en ese caso, si llevan el cargo mínimamente bien la mitad, ya es para estar satisfecho.

En las comisiones falleras podemos encontrarnos con estas clases de directivo:

  • Directivo currante: además del esfuerzo de asistir a las directivas, trabaja como el que más para que la falla vaya bien.
  • Directivo fantasma: como su propio nombre indica, es el que no se ve en las reuniones aunque se sabe que está (en la lista de directivos), y además le encanta presumir de su cargo (aunque no pegue ni golpe).
  • Directivo “pos vale”: es aquel al que le han propuesto ser directivo y ha dicho que sí, aunque sin mucho interés. De vez en cuando hay que recordarle que es directivo, aunque hacerlo no suponga que vaya a trabajar algo por la falla.
  • Gobierno en la sombra: a veces, un grupito de directivos se lo monta de tal manera que sea quien sea el presidente, en la falla se acaba haciendo lo que ellos quieren.

Imagen: directivos fantasma en acción.

 

Los falleros y falleras de a pie

Son el resto de falleros y falleras de una comisión, aquellos que la única obligación que tienen es de pagar las cuotas y la lotería a la falla. Pasan de meterse en líos de directiva, y lo único que quieren es divertirse durante el año en el casal (local social) o sólo en Fallas, aunque algunos pueden ayudar a preparar los actos de la comisión.

También los hay de diversos tipos:

  • Fallero implicado: baja frecuentemente al casal a estar con otros falleros, no se pierde una sola reunión general ni ningún acto, y ayuda en todo lo que puede a la falla aun sin tener ningún cargo. Es un embrión de directivo.
  • Fallero de casal: también aparece bastante por el casal, pero sólo para jugar al parchís o a las cartas. Cuando se le insinúa que ayude a algo, suele soltar la excusa “Espera que acabe la partida” o “¡Que trabajen los directivos!”.
  • Fallero de cuatro días: es el que está desaparecido en combate durante todo el año, excepto para recoger la lotería y pagar, y solamente se le ve el pelo del 15 al 19 de marzo.

Imagen: falleros en una de sus actividades preferidas durante la semana fallera, pegarle a la mistela.