Ataque de los clones falleros


En un tranquilo lugar de la galaxia llamado Valencia, unos seres llamados falleros vivían felices y en paz fabricando bellas esculturas que quemaban a los pocos días de inaugurarlas. Esas magníficas construcciones las fabricaba otra raza con grandes habilidades artísticas llamada la de los artistas falleros.

Mujer sexy clonada (Exposición del Ninot 2001)

Durante varios siglos la convivencia entre ambas razas fue pacífica, pero cuando los falleros empezaron a multiplicarse más y más, los artistas se dieron cuenta que no podían suministrarles magníficas esculturas a todos. Los falleros pedían y pedían, pero los artistas no daban abasto para fabricar tantos ninots, y menos con el dinero que recibían a cambio. Fue entonces cuando de los rincones de algunos talleres de artistas, las esculturas se empezaron a multiplicar. Decenas de ninots iguales empezaron a poblar las calles de Valencia en Fallas, surgidos de moldes que se reutilizaban una y otra vez porque se teletransportaban de taller en taller. Incluso los falleros se dieron cuenta que algunos de ellos resucitaban, y aunque se hubieran quemado años atrás, renacían como el Ave Fénix de las cenizas y volvían a aparecer en las esculturas. A veces cambiaban de ropa para disimular, pero los falleros se daban cuenta de que ya lo habían visto en otro lugar o en otro tiempo. La invasión llegó a tal nivel, que monumentos enteros se repetían año tras año, o incluso en el mismo año. Los clones habían invadido el mundo de las fallas.

Clones en la Exposición del Ninot 2001

Entre los falleros surgió una resistencia contra la invasión. Culpaban a los artistas de las clonaciones, pero ellos aseguraban que eran inocentes, que si aparecían los clones, era por culpa de los falleros, que no les pagaban lo suficiente para detener la plaga haciendo moldes nuevos. Era el principio de una batalla complicada, porque una raza necesitaba de la otra para sobrevivir. Y el final no está cercano…

 Clonación de una falla completa: ¡la misma en Oliva y Catarroja!