Fallas en la Guerra Civil


En Valencia no se celebró la fiesta de las Fallas de 1937 a 1939, debido a la Guerra Civil que tuvo lugar en España esos años. Las penurias económicas y sobre todo las prohibiciones oficiales hacen que desde el alzamiento militar del 18 de julio de 1936 y hasta el fin de la guerra se interrumpa esta tradición. Sin embargo, hay constancia de que en 1937 sí se plantaron fallas, aunque con fines propagandísticos tanto del bando fascista como del republicano.

 

El monumento franquista

El bando encabezado por el General Franco decidió plantar una falla que exaltara la ideología de la sublevación, y curiosamente el sitio que decidieron para ello fue Toledo. La propuesta de su construcción vino de Juan López Ayllón, Delegado de Prensa y Propaganda del Sindicato Español Universitario de dicha ciudad. Con la excusa de mantener la tradición valenciana, lo que quería realmente era llamar la atención de la población con una aparente manifestación festiva y difundir de esta manera un mensaje de exaltación fascista.

Falla fascista plantada en Toledo en 1937.

Falla fascista plantada en Toledo en 1937.

El monumento era muy sencillo, compuesto solamente por una reproducción del Miguelete que tenía en un lado a un monstruo con símbolos comunistas dibujados (la hoz y el martillo) en actitud de atacarle, y al otro diversos símbolos franquistas: la bandera roja y amarilla, y el yugo y las flechas. El significado que querían dar a la escena es que los republicanos (el monstruo) estaban amenazando a Valencia (cuyo símbolo es a menudo el Miguelete), mientras que el franquismo resiste ese ataque. Profundizando un poco más en el análisis, podemos ver en la falla una analogía con el capítulo 11 del libro del Apocalipsis, donde San Miguel y sus ángeles combatían contra el dragón, por lo que el mensaje transmitido por la misma tiene tanto ideología política como religiosa.

 

Las fallas  republicanas

El mismo año 1937, la Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura, una organización valenciana cuyo objetivo era realizar propaganda antifascista, consigue una subvención para construir cuatro fallas de temática contraria al franquismo. Los lemas de estos monumentos fueron Coses d’Ara, La Catedral, El Betlem d’Enguany y La Balança del Món, los cuales por razones desconocidas no se plantaron públicamente, aunque sus escenas sí se expusieron en la Lonja en abril de 1937.

Escena de la falla republicana 'El Betlem d'Enguany' de 1937

Escena de la falla republicana ‘El Betlem d’Enguany’ de 1937.

El Betlem d’Enguany, por ejemplo, era una sátira que ridiculizaba a los responsables del levantamiento militar y a la religión, convirtiéndolos en los personajes de un belén.  Bajo una  montaña que forma el remate encontramos una cueva donde el niño Jesús es Francisco Franco, con su bigote y sombrero militar, y desnudo. El papel de la Virgen María lo representa el general Queipo de Llano, ironizando así con su “ternura” (mató a numerosos labradores y republicanos en Andalucía), mientras que San José era una caricatura de Miguel Cabanillas, director general de la Guardia Civil también sublevado. En cada lado de la cueva, en sustitución de los ángeles, hay un guardia civil armada con su característico tricornio, y a la derecha de la escena se pueden ver tres Reyes Magos que son en realidad Hitler, Mussolini y un rey negro que simboliza a Marruecos, los cuales le regalan al “niño Franco” un tanque, un avión de guerra y un soldado respectivamente. Esta composición de ninots se reprodujo en la exposición de belenes del mundo que tuvo lugar en el casal de la Falla Na Jordana en la Navidad de 2008/2009.

La explicación de las fallas republicanas se publicó en un llibret que en realidad era un número extraordinario de la revista Nova Cultura, órgano oficial de la Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura. En él participaron el escritor Emilio Gómez Nadal, el pintor y director de Bellas Artes Josep Renau y el artista fallero Regino Mas. Los versos los escribió Francesc Almela i Vives.