Las Fallas de Valencia según Candreu
Suscríbete a las noticias

De 4 clavariesas a la Ofrenda


Viendo semejante muchedumbre que desfila en la Ofrenda de Flores de las Fallas, resulta difícil imaginar que todo empezó con un grupito de chicas que se vistieron de huertanas, se pusieron una mantilla en la cabeza y llevaron flores a la Virgen el 19 de marzo de 1941. ¡Y las dejaron dentro de la basílica! Si lo hicieran así ahora, no entraría tanta flor ni sacando el altar y los confesionarios a la calle. A lo que hicieron estas jóvenes de los años cuarenta lo llamaron “Fiesta de la Clavariesa”.

El día de San José de 1942, el acto se repitió con más gente, aunque no mucha más: una sola comisión fallera. La fallera mayor de la Falla San Vicente-Falangista Esteve (hoy San Vicente-Periodista Azzati), Pepita Pérez, quiso darle a la Virgen el ramo de flores que le había regalado su comisión por su santo. Su presidente, algunos miembros de la falla y la banda de música le acompañaron, desfilando por la calle San Vicente hasta la basílica para realizar la ofrenda. La Fiesta de la Clavariesa aún seguía siendo poca cosa dentro de las Fallas, pero cada año se iban añadiendo más comisiones falleras a la celebración. Seguro que en aquella época nadie se imaginada la marabunta de gente en que se convertiría esa inocente procesión con flores.

El éxito de la Fiesta de la Clavariesa era cada año mayor, cosa que hizo dar saltos de alegría a los gobernantes franquistas, que veían cómo dentro de una fiesta tan pagana como las Fallas aparecía un acto católico de los que tanto les gustan. Así, en 1945 la transformaron en la Ofrenda de Flores aprovechando la llegada del barco fallero desde Barcelona. El 17 de marzo de ese año, las falleras mayores de Valencia encabezaron una comitiva en la que participaron también las bellezas de Alicante, Castellón, Madrid y Barcelona, sus cortes de honor, el alcalde de Valencia y las comisiones falleras que quisieron unirse al acto. El desfile empezó en el puente de Aragón, llegando a la basílica de la Virgen siguiendo un recorrido casi idéntico al actual de la calle de la Paz. Las participantes depositaron sus ramos en los escalones que hay bajo el altar (todavía cabían), y escucharon una misa.


Y crece, y crece, y crece…

Todo era muy bonito hasta que vieron que cada vez había más falleros que se apuntaban a la Ofrenda, llegando un punto en que no sabían dónde meterla (ya en 1946 participaron unas 3.000 personas de 150 comisiones falleras). Así pues, con el tiempo y según iba creciendo la procesión hasta la basílica, el acto tuvo que transformarse para absorber a tanta gente y tanto ramo:

1949: Para poner los ramos se prepara una estructura cónica de madera en la fachada de la basílica, ya que aquel año ya había tantas flores que si las hubieran dejado dentro hubieran sepultado al capellán. El acto empezaba a las 19.00 horas y se alargó tanto que acabó de noche, por lo que muchas personas propusieron que empezara antes.

1950: Se prohíbe el estacionamiento de vehículos en el recorrido de la Ofrenda para dejar más espacio a los falleros.

1952: La Ofrenda ya era más larga que el nombre de la fallera mayor de Valencia de ese año (María Rosario Violante Ferrandis-Luna y Álvarez de Toledo) y atraía a un público inmenso, por lo que se instaló megafonía para que todo el mundo se enterara de lo que pasaba en la plaza de la Virgen.

1954: Desfilan unas 7.800 personas por la plaza de la Virgen. Los falleros y falleras infantiles se habían unido al acto el año anterior, disparando la cifra.

1957: Son diez mil. Ese es el número aproximado de participantes en la Ofrenda ese año, y en vista de que el número no para de aumentar, un periodista sugiere que no desfilen los hombres, pero no le hacen ni caso.

1962: ¡Hombre, ha bajado el número de falleros de la Ofrenda! Sólo 1.500 llegaron a la plaza de la Virgen. Ah, es que cayó un chaparrón de narices… ya me extrañaba a mí.

1967: Desfilan los niños por la mañana y los mayores por la tarde el día 17 de marzo. Y es que la procesión ya duraba más de siete horas en 1964, que ya está bien.

1970: Como el día se queda corto de horas para tanto niño y mayor, se parte la Ofrenda en dos jornadas. Los infantiles desfilan el 17 de marzo, y los mayores el 18 de marzo.

1973: Como ya eran más de 40.000 falleros los que iban a la Ofrenda y Junta Central Fallera no sabía dónde meterlos, se introducen dos itinerarios para desfilar, uno pasando por la calle de la Paz y el otro por la calle San Vicente.

1987: El cargamento de flores ya rebosaba, por lo que se instala la actual súper-efigie de la Virgen en el centro de la plaza, de 15 metros de alto y con el cuerpo de madera para que, poniendo ramos de flores en él, se le dibuje un manto. Pero no se quita la estructura de madera de la pared de la basílica ni mucho menos, porque hay que aprovechar cualquier hueco para poner ramos.

2003: Con más de 130.000 participantes en la Ofrenda, el acto llevaba años acabando tardísimo (no antes de las dos de la madrugada), pero parece que por fin Junta Central Fallera se ha propuesto en serio solucionar este problema. Ahora bien, ¿cómo? Se han propuesto diversas soluciones (un tercer día para la Ofrenda, otro camino más hacia la plaza de la Virgen, desfilar también el día 18 de marzo por la mañana…), pero ninguna se ha llevado a la práctica a fecha de hoy.