Bernat i Baldoví, ingenio en los primeros llibrets


El nombre de Josep Bernat i Baldoví es de gran importancia para la literatura fallera, ya que él fue el autor del llibret más antiguo conocido (las explicaciones de fallas ya existían de antes con seguridad, aunque no se ha conservado ninguna). Fue el máximo exponente de la sátira valenciana en el siglo XIX, siendo muy conocido tanto por sus textos festivos como por sus obras de teatro y sus poesías, producción literaria cargada de ingenio, humor y toques picantes, escrita con un lenguaje cercano al pueblo. No obstante, aunque puede parecerlo de esto último, Bernat i Baldoví no fue precisamente una persona con poca cultura, ya que era doctor en Leyes y desempeñó diversos cargos públicos.

Josep Bernat i Baldoví.

Josep Bernat i Baldoví.

Nació en Sueca el 19 de marzo de 1809, aunque estudió en Valencia capital, donde tras terminar la educación elemental en las Escuelas Pías pasó a la Universidad de Valencia, donde terminó el grado de Bachiller y se doctoró en Leyes. Tras acabar su formación decidió dedicarse a la política, llegando a alcalde mayor (un cargo de la administración de Justicia ya desaparecido) del partido judicial de Catarroja en 1835 y diputado de las Cortes Españolas por el distrito de Sueca en 1940. Años más tarde fue alcalde de su pueblo natal.

En cuanto a su faceta literaria, fundó tres semanarios: La Dolsaina (1844), El Tabalet (1847) y El Sueco, en los cuales publicaba poesías y artículos periodísticos de contenido político. También publicó numerosas obras de teatro, casi todas en valenciano, como Un ensayo fet en regla, Batiste Moscatell, La tertulia de ColauoPataques y caragols, Cheroni y Bartoleta, Un fandanguet en Paiporta, El Gafaut, Pascualo y Visanteta, L’agüelo Pollastre (parodia de Don Juan Tenorio), Qui tinga cucs que pele fulla y Los pastores de Belén. Pero la más conocida es El virgo de Visanteta, un sainete cargado de erotismo y humor publicado en 1845 que es una de las primeras obras del teatro popular valenciano.

También se dedicó a otro tipo de teatro más sobrio, el de milacres para representar en altares de la fiesta de San Vicente. Escribió tres: en 1859, El mocador para el del Mercado y La fealdat y la hermosura para el de la calle del Mar, y en 1860 El rey moro de Granada para el Altar del Mercado, este último con la colaboración de Palanca y Roca. Otra fiesta valenciana que contó con los trabajos deBernat i Baldovífueron los Carnavales, que a finales del siglo XIX aún se celebraban en la ciudad, ya que fue el autor de pequeñas poesías humorísticas que leían personas vestidas de labrador. Además escribió explicaciones de fallas entre 1850 y 1861, siendo el autor del llibret de falla más antiguo que se conoce, el de la plaza del Almudín de 1855. No obstante, existe un manuscrito suyo con la explicación de la falla de la calle de las Avellanas de 1850 que seguramente no llegó a imprimir. Los demás llibrets que se le atribuyen (según Josep Lluís Marín en su libro Sàtira i falles) fueron los de las fallas plantadas en la plaza del Almudín los años 1856, 1857, 1858 y 1860; de la plaza del Tossal en 1858 y 1861; y del Teatro Principal de 1858 y 1859.

Llibret Plaça de l'Almodí 1855 - primer llibret

En estas publicaciones falleras, Bernat i Baldoví utilizó un lenguaje cargado de ironía, juegos de palabras, metáforas y dobles sentidos, aunque en algunos momentos no dudó en ser directo a la hora de hablar de temas sexuales. Buena parte de los llibrets que escribió tratan el tema moral, muy común en las fallas de la época (la prensa de entonces las llamaba “fallas eróticas”), que criticaban el matrimonio, las formas seducción o las relaciones sexuales. Así encontramos a la labradora Visanteta, que quiere vender su “conejo” al lechuguino don Facundo Botarate, y al campesino Colau que quiere vender su “nabo” a la lechuguina Inesilla, por ejemplo. Otras explicaciones falleras de este autor hacen críticas a las nuevas modas femeninas, el conflicto entre el campo y la ciudad, el escaso éxito de la obra Urganda la desconocidaen su estreno en Valencia, y a temas sociales de alcance como los nuevos impuestos (la contribución territorial y el impuesto de consumos), la subida del precio del trigo, la escasez de comestibles, las desigualdades sociales y la libertad religiosa. En otro registro se encuentra el llibret de la plaza del Almudín de 1860, que en lugar de criticar realiza una exaltación patriótica con motivo de la guerra de Marruecos.

Los recursos humorísticos que utilizaba eran muy variados: ironías, metáforas, frases hechas (conocidas, modificadas o inventadas), juegos de palabras, puntos suspensivos que anticipaban chistes de contraste, dobles sentidos, usos ingeniosos del lenguaje jurídico, parodias, castellanismos, cambios de castellano a valenciano o viceversa, etc. También era muy común en Bernat i Baldoví el “autoplagio”, es decir, la reutilización de fragmentos de textos de otras obras suyas, con el fin de hacer más familiares los textos a su público.

Bernat i Baldoví falleció en Valencia el 31 de diciembre de 1864, dejando tras sí un importante legado de literatura satírica en valenciano y haciendo historia en las Fallas.

 

Algunos fragmentos de sus llibrets

Calle de las Avellanas (1850) y plaza del Almudín (1855) con pequeños cambios
¡Pálpelo ustet, don Facundo!…
¡Mire quina piel tan fina!
¡Ah!, ¡y que denguno del mundo
li ha puesto la mano ensima!

Plaza del Almudín (1856)
“Gracias… quedo muy contenta
de tus huevos… bien, salero.
La paga va por mi cuenta…
¡Qué gordos!… ¡Así los quiero!…”

Plaza del Almudín (1857)
¿Veus quina fava tan tendra,
de tres o quatre colors?
Pues jo en tinc de molt millors
allà baix… en l’hort d’en Cendra.

Teatro Principal (1858)
Jo no reprove la ditxa
del’home que tinga fam
si peixca un tros de salxitxa;
Però a lo manco, ¡caram!,
que aplegue un poc d’encisam
a mi, que tinc fam i mitja.

Tossal (1861)
Ja sé que és la que em festeja,
lletja;
la que en l’amor seu emboixa,
coixa;
no ignore tampoc que és ella,
vella,
i des del monyo a la cuixa,
bruixa.
Però la ganga no és fluixa
i si algúvol que li ho diga:
nóvia que el llit d’or arruixa
res m’importa a mi que siga
lletja, coixa, vella i bruixa.