La falla que costó más “tela”


Mucha, mucha tela tenía la falla que Nou Campanar (sobrenombre de la comisión Pediatra Jorge Comín-Sierra Calderona, de Valencia) plantó en 2009, ya que batió records. Uno fue el de presupuesto, ya que hasta la fecha es la más cara de la historia: 900.000 euros; otro el de tamaño, alcanzando los 28 metros de altura con una base de 30 x 35 metros y 120 ninots (se necesitaron 38 góndolas para transportarla); y por último, el de tiempo de fabricación, pues superó con creces el ciclo de construcción de una falla, normalmente inferior a 12 meses, al llegar a los dos años. Todo ello ayudó a ganar el primer premio de la sección especial y el tercero de ingenio y gracia.

Falla Nou Campanar 2009

Por todos esos motivos, esta falla hizo historia. Realizada por el artista Julio Monterrubio, su lema era Esta falla… té molta tela y trataba sobre el mundo de la moda, como ya se podía ver de lejos. En efecto, en el centro había un enorme maniquí rodeado por altísimas y delgadas modelos posando con sus trajes y tres más entradas en carnes en su cabeza, pero también luciendo modelitos. De esta manera, ya se estaba aludiendo a la discutida delgadez de las modelos, a la vez que se hacía ver que las mujeres también pueden estar guapas aunque necesiten tallas especiales. La disposición de los elementos estaba muy estudiada para que la falla no quedara ni muy dispersa ni muy concentrada, ya que la ubicación (un enorme solar) planteaba dificultades en ese sentido. El monumento tenía en conjunto un diseño moderno, con líneas estilizadas y una gama de colores sencilla, lo que dio más valor al primer premio que consiguió porque se salía del estilo clásico que suelen tener las fallas ganadoras.

Falla Nou Campanar 2009

En las doce escenas inferiores se desarrollaba en clave de humor el tema de la falla. Así, en una encontrábamos que el “probador” de señoras en una tienda es un hombre guapo y musculoso, mientras que el de hombres es un señor afeminado; y hablando de probadores, cerca había cuatro con una escena divertida cada uno (el exhibicionista que se prueba gabardinas, la mujer explosiva probándose tangas, el abuelo al que le salen telarañas esperando que salga su mujer, y la que se prueba media tienda). En otra se ridiculizaba a las señoras que visten con demasiada opulencia, mientras que en otro lugar se mostraba un “Tribunal de les sinagiües” donde unas abuelas opinan sobre la forma de vestir de la gente que pasa por la calle. La moda infantil también aparecía con niños que no querían ponerse lo que le decían los padres, así como las bodas horteras donde por lucirse, la gente hace el ridículo. También se pudo ver a la señora “Fernanda Alonso”, una experta con la máquina de coser que era más rápida que los chinos haciendo jerséis para la familia. Otros puntos que se tocaban eran la evolución de la moda hasta el futuro, las rebajas de la “cuesta de enero” y la a veces complicada indumentaria tradicional valenciana.

Falla Nou Campanar 2009

Llevar a cabo esta falla fue un proceso largo y con alguna que otra complicación. En abril de 2007 se empezó el boceto y poco después su construcción, pero la crisis económica que empezaba entonces la detuvo, teniendo más de media falla realizada. No obstante, a pesar de que esta circunstancia parecía inicialmente que iba a dejar a Nou Campanar sin acabar su falla, el artista negoció con el entonces presidente de la comisión, Julio Torras, y con Juan Armiñana, impulsor del proyecto, dando salida a la situación para poder terminar el monumento a tiempo y hasta fiel a su boceto inicial.

Otro problema muy diferente que surgió en la realización de la falla fue que el maniquí central no cabía en el taller porque era demasiado alta. Por este motivo, tuvieron que edificar una torreta que le diera unos metros más de altura a la nave y que aún se puede ver en la misma.

Falla Nou Campanar 2009

Este monumento supuso el sexto primer premio de la sección especial consecutivo para la Falla Nou Campanar, pero también una gran promoción mediática de esta por entonces joven comisión fallera y de la fiesta fallera en general. No obstante, también hubieron críticas por considerarse excesivo el coste del monumento e incluso por su estilo que algunos consideraron “alicantino”. En cualquier caso, supuso un acontecimiento histórico que difícilmente será repetible en la historia de las Fallas, principalmente porque es difícil que se vuelvan a dar las condiciones para plantar una falla con tanto presupuesto.

 

Bibliografía: ESBRÍ, IVÁN – IBORRA, MARÍA LLANOS (2012): “Influències artístiques en les falles de Julio Monterrubio. Del classicisme a la innovació”, dins Revista d’Estudis Fallers número 17, pp. 43-54.