La falla infantil casi indultada


La falla infantil ganadora del primer premio de la sección especial en 2002 tuvo una historia muy particular, ya que casi la indultaron del fuego completa. Y fue “casi” porque finalmente fue pasto de las llamas, aunque pasada la semana fallera. Esta es la explicación a tan original suceso.

Falla infantil Duque de Gaeta-Puebla de Farnals 2002.

Falla infantil Duque de Gaeta-Puebla de Farnals 2002.

 

Plantada por la comisión de Duque de Gaeta-Puebla de Farnals, su lema fue Un día en Venecia y su artista, uno de éxito: Miguel Santaeulalia Serrán. No obstante, el diseño de la fallita fue de otro artista de renombre, Ramón Pla, y en ella participaron 12 escultores como Juan Huerta, José Luis Santes, Antonio Ramos, Juan Carlos Ferri y Francisco Palope, artistas que trabajaban en la empresa Lladró y que, por tanto, tenían una gran destreza en el modelado de figuras pequeñas. Otra característica de la misma fue que los materiales utilizados en ella fueron cartón y madera, no habiendo en ella otros que dan buen resultado con menos trabajo como el poliespán. Su argumento giraba en torno a un grupo de niños valencianos que se van a Venecia de turismo, donde hacen travesuras como tirar petardos en la puerta de un restaurante, y ven alusiones a Valencia como un lugar donde se ofrecen paellas para comer y un flautista de Hamelin que forma una comisión fallera de ratas que desfila en pasacalle.

Esta falla obtuvo el primer premio de la sección especial infantil en 2002, y casi un privilegio por parte de la comisión que lo plantó: el indulto. En efecto, unas horas antes de la cremà, los falleros de Duque de Gaeta decidieron no quemarla porque la consideraron una obra  “irrepetible e histórica”, dado que era un trabajo conjunto de importantes artistas que raramente se podía volver a dar. Su intención era destinarla a un lugar donde exponerla, o bien venderla por partes y donar los ingresos a una asociación benéfica. Mientras tanto, se guardó en un bajo cercano al casal fallero.

Escena indultada para el Museo del Gremio de Artistas Falleros.

Escena indultada para el Museo del Gremio de Artistas Falleros.

 

Sin embargo, este indulto tuvo duras críticas en el mundo fallero, principalmente porque el no quemarse una falla fue visto por muchos como un ataque a la tradición de la fiesta. La presión de la opinión pública fue tal, que finalmente Duque de Gaeta renunció a conservarla, a pesar de que la Diputación de Valencia se interesó por ella según declaró el presidente de la comisión, Marco Soriano, a la prensa. Se decidió quemarla el 27 de marzo de 2002 a las diez de la noche en las obras de la línea 5 del metro, concretamente en la calle Santos Justo y Pastor cerca del cruce con la calle Duque de Gaeta. El acto convocó a falleros, a numerosos curiosos y a medios de comunicación que vieron cómo esta falla infantil al final ardía como todas. No obstante, algo se salvó de ella: una pareja de enamorados venecianos fue a parar al Museo del Gremio de Artistas Falleros.

Cremà de la falla, tras las vallas de las obras del metro.

Cremà de la falla, tras las vallas de las obras del metro.

 

Ahora bien, realmente ¿todas las fallas infantiles se han quemado? No, porque en la historia ha habido dos que se indultaron. La primera fue en 1942, se plantó en la calle de la Cruz y llevaba por lema ¡Gloria a Serrano! y la salvaron del fuego las autoridades para que formara parte del Museo del Folklore Valenciano (actual Museo Fallero) en una época en que aún no existía el ninot indultat infantil. Y la segunda fue la de Pérez Galdós-Calixto III de 1970, que se titulaba Turismo infantil y que alguien quiso conservar, no se sabe si Junta Central Fallera, si el Ministerio de Información y Turismo o si la fallera mayor infantil de Valencia de ese año. De la primera nunca más se supo porque la destruyó la riada de 1957, pero la segunda aún se puede ver en el hueco de la escalera de la planta baja de Junta Central Fallera, aunque sin ninots y en penoso estado de conservación.