Paseando por Jordana 2005


Falla_Na_Jordana_2005_047.jpgCasi un parque temático fue la falla que plantó Na Jordana en 2005. Esta comisión quiso plantear algo especial para homenajear a su barrio, El Carmen, y a un importante fallero fallecido durante el ejercicio, Pere Borrego Galindo, y lo consiguió: el monumento fue, más que una falla al uso, un decorado donde pasear, codearse con los ninots y contemplar fotos y audiovisuales.

La intención inicial de la comisión era que la falla homenaje, además de ser diferente, se plantara en el emplazamiento antiguo, es decir, en la antiguamente rotulada plaza de Na Jordana (ahora precisamente llamada del fallero Pere Borrego Galindo). Sin embargo, razones administrativas lo hacían imposible, por lo que se pensó en reproducir dicha plaza en carpintería y plantar un pequeño monumento en este decorado. Partiendo de esta idea, un grupo de trabajo al que se llamó Records de l’Avenir y formado inicialmente por Pere Borrego Pitarch, Vicent Borrego Pitarch, Paco Pellicer y Jesús Català, diseñó las bases de una falla que dividieron en tres partes: la intrafalla (parte interior, con un monumento fallero y diversas figuras), la mesofalla (reproducción de fachadas antiguas de la plaza de Na Jordana y calles adyacentes) y la perifalla (parte externa, con fotos y audiovisuales). Además, se consideró importante destacar los contrastes que actualmente existen en el barrio del Carmen y su pasado y presente, sin olvidar la sátira. El lema elegido para el proyecto fue Carme, t’estime.

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Entrando en más detalle, los artistas Sento Llobell y Vicente Almela plasmaron en la intrafalla se podían ver retratada la variada vida del Carmen: gente de fiesta, urbanismo ilícito, tráfico de drogas, cultura y modos diversos de vida. En el centro de la plaza se encontraba el monumento fallero que representaba el beso entre un chico alternativo con una pija acompañados de dos perros oliéndose sus partes “nobles”. En la mesofalla, otro artista, Manolo García, construyó las fachadas de los comercios antiguos que existían hace décadas en la plaza de Na Jordana y calles cercanas, sin olvidar a los tenderos y a la gente en los balcones. El arte de Daniel López, Paco Molero, Miquel Ballester y Moisés Alarcón también se dejo ver en esa parte del monumento. En la parte exterior del mismo, la perifalla fue el escenario donde se proyectaron audiovisuales y se pudieron ver fotografias que homenajeaban a la gente del Carmen y denunciaban la pérdida de patrimonio.  Pero además de eso, había una reproducción del campanario del Carmen donde el público podía subir y contemplar el barrio desde arriba. En este apartado trabajaron Marisa Falcó, Alba Sánchez, Bea Planelles, José Sanchiz, Rafa Miralles y numerosos colaboradores.

El resultado de todo ello fue una falla “para pasear” -y por tanto de obligada visita interior, cuya entrada por cierto sólo costaba un euro-, contemplar de cerca las tiendas antiguas retratadas y a sus propietarios, subir al campanario y, cómo no, al salir echar un vistazo a los vídeos que se proyectaban en el reconstruido, aunque fuera en madera y efímeramente, Cine Museo. Estas son algunas imágenes de la original falla: