Guastavino y se quedó en el llibret de Tio Pep


El arquitecto Guastavino, vino a quedarse en el llibret de la Falla Reina-Paz-San Vicente (o Tío Pep, que es más corto) porque es el protagonista de la falla grande.

La comisión fallera del barrio donde nació en 1842 el arquitecto Rafael Guastavino, Reina-Paz-San Vicente, le ha rendido homenaje tanto en su falla grande como en su llibret. El lema de ambos, Ningú és profeta en la seua terra, viene por el hecho de que este personaje apenas es conocido en Valencia, mientras que en Estados Unidos era admirado por construcciones como la Biblioteca Pública de Boston, el puente de Queensboro o el Oyster bar de la Estación Gran Central en Nueva York. El llibret, coordinado por Luis Fernández, le dedica unas páginas no sólo en la explicación de la falla, sino también en un artículo sobre las fallas que inspiraron a este genial arquitecto.

La obra se presentó ayer en el casal, acto en el que se explicó el resto de su contenido: el recuerdo de la falla que plantaron en 1966, que participó en la sección especial sin quererlo los falleros; la anécdota de la rifa de un piso que ni se había reservado por si le tocaba a alguien; las fotos del taller; las palabras escritas por la fallera mayor de la comisión, Belén Santiago González, y que sustituyen a su poema dedicado; el anuario fotográfico; y las habituales secciones de cualquier llibret (programa de festejos, relación de falleros y falleras, etc). Los colaboradores literarios del llibret son Javi Mozas, Luis Coll y Rafael Fernández, además del propio coordinador del mismo.

Este año, la comisión ha editado un llibret adulto y uno infantil, aprovechando que esta última fallita es de la sección especial. Sobre ella ocurrió recientemente una anécdota, ya que como el ninot llevado a la exposición es una representación del antiguo Bazar Giner, una tienda de juguetes que existía por la plaza de la Reina, la familia que fue propietaria se puso en contacto con la comisión y un día se reunieron en el casal de la misma cuatro generaciones descendientes de Vicente Giner Muñoz, el fundador del bazar. Allí contaron anécdotas como que este patriarca de la familia impulsó el primer árbol de Navidad de Valencia, o que el establecimiento tenía la exclusiva para vender maquetas y trenes alemanes. El antiguo bazar desapareció en 1980 víctima de un incendio.