Ding, dong, ding. Próxima parada, Oakland


Tras muchos sudores para terminar la falla del Burning Man, llegaron los sudores de meterla en un contenedor, y los sudores de enviarla por barco a Estados Unidos. Pero a David Moreno y a Miguel Arráiz aún les queda por sudar a la gota gorda para montarla en pleno desierto de Nevada, y para sacar el dinero para traerla de vuelta.

Taller de la falla de Burning Man

La falla, o más bien sus centenares de piezas, ya están terminadas y de camino a Estados Unidos. Una placa con inscripciones en latín fue la última que acabó para la escultura proyectada por David Moreno y Miguel Arráiz, que se expondrá en el festival del Burning Man este verano. Hasta llegar a ella se ha invertido mes y medio de trabajo en talleres de Valencia y Torrent, en los cuales más de 300 personas han colaborado para dar forma a todos los componentes de esta escultura.

Entre ellos se encuentran tubos que formarán una estructura que podrá escalarse, unas cabezas de cabezudos que podrá ponerse el público, y para la piel de este gran cubo, unas placas de madera con adornos inspirados en la Lonja de Valencia y casi 130 caras de ninots modeladas en diferentes épocas. Según David Moreno, esos rostros son una muestra del “tremendo patrimonio artístico que hay abandonado en los talleres [falleros]” y aunque para los valencianos son ninots, para los visitantes del Burning Man “son sólo decenas de esculturas mirándoles”.

En estos momentos, la falla se encuentra desmontada en un contenedor que atravesará el océano Atlántico en barco, cruzará el Canal de Panamá y se dirigirá hacia el norte en el océano Pacífico, hasta llegar al puerto de Oakland, uno de los más grandes del mundo en cuanto a tráfico de mercancías. Desde allí viajará al desierto de Nevada, donde un grupo de personas montará el monumento durante tres semanas a más de 40 grados por el día y temperaturas bajo cero por la noche, además de soportando tormentas de arena. En ese punto, la ciudad “temporal” de Black Rock, permanecerá del 28 de agosto al 5 de septiembre, día en que termina el festival. Llegado ese momento, se desmontará para retornarla a Valencia, donde se quemará.

Precisamente en este punto hay otro de los quebraderos de cabeza que aún no se han resuelto, ya que falta financiación para el retorno. Para ello se ha abierto un micromecenazgo en la web Kickstarter.com donde los donantes pueden conseguir camisetas, llibrets e incluso caras de las que formarán la parte exterior de la falla, entre otros regalos. Actualmente ya hay casi 2.500 euros recaudados, pero aún falta mucho hasta los 12.500 euros que se necesitan. Moreno y Arráiz desean que se llegue a esta cantidad, pero si no se consigue, están dispuestos a traer la falla a su punto de partida porque, a pesar de que hay opiniones que prefieren dejarla allí o incluso llevarla a otros lugares donde se valore más.

 

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