Los jurados dieron que hablar en G. Barroso


Con los jurados pasa lo que con las mujeres: que no se puede estar ni con ellos ni sin ellos. Y es que fue uno de los temas estrella en la tertulia que hubo anoche en el casal de la Falla General Barroso-Litógrafo Pascual y Abad, donde asistimos como invitados algunos informadores de Internet y radiofónicos. Y hoy más charla fallera, a las ocho en la Falla Islas Canarias-Dama de Elche.

Cena en General Barroso

Tras una cena informal con diversos medios de comunicación, todos ellos recibieron un ejemplar del llibret de la comisión (muy inspirado en los cómics, como no podía ser menos después de plantar una falla diseñada por el dibujante Paco Roca), comenzó una tertulia donde participaron tanto falleros como informadores y donde se habló de temas trascendentes para la fiesta, como los jurados de monumento y el papel de Junta Central Fallera en la misma.

La charla comenzó hablando del descontento que muchas comisiones han tenido con los premios de falla. Entonces se plantearon cuestiones como por qué no se hacen públicas las puntuaciones de los jurados, y temas sobre la composición de éstos como por qué suelen ser siempre las mismas personas las que hacen estas funciones o los casos en que las han desempeñado no falleros cuando en principio no pueden. También salieron a la luz anécdotas poco favorables para los jurados, como el enfado de algunos porque tenían que evaluar fallas de secciones bajas, o la decisión de dos de los presentes de no serlo más tras ver cómo se decide la clasificación de premios. Sobre este tema, hubo además opiniones de que los artistas falleros tendrían que participar más como jurado, e incluso gente experta en temas artísticas aunque no fuera fallera.

Cena en General Barroso

Cambiando de tema, también se cuestionó el papel de Junta Central Fallera en la fiesta, y más después de que los falleros se vieran desamparados tras la cantidad de problemas que se les ha venido encima últimamente (subida de IVA, problemas con la policía local, legislación pirotécnica, etc.). Por ese motivo se dijo que los falleros tendrían que organizar ellos mismos la fiesta como se hace en otras localidades (Gandía, por ejemplo), y que ya que no existe una Federación de Fallas global en Valencia, tendrían que empezar a tomar cartas en el asunto las dos interagrupaciones falleras que existen. Esta solución vino motivada también porque se cuestionó la poca utilidad de las asambleas de presidentes, donde muchas veces se hace una “cabotà” a lo que se propone.

Y tras este coloquio distendido, nos fuimos todos a dormir que se hacía tarde.